Si subís por un pasaje, o si te adentrás en un sendero.
Si escalás una pendiente o te dejás resbalar por ella.
Si te detenés una noche entera en la plataforma más alta de un anfiteatro.
Si te hundís en una serie de arbustos o en una serie de rascacielos y edificios más bajos.
No harás otra cosa distinta a escribir con tus pasos la misma implacable palabra.